Cienciología consiste en un inmenso cuerpo de tecnología que puede ser aplicada por un individuo para mejorarse a sí mismo y las condiciones de la vida. Por tecnología se quiere decir los métodos de aplicación de los principios de algo, a diferencia del mero conocimiento de la cosa misma. Cienciología proporciona respuestas funcionales a los enigmas de la conducta humana y respuestas prácticas a los problemas de la vida diaria.
Pero el campo de aplicación de Cienciología tiene un alcance mucho mayor que la vida diaria. Su tecnología contiene métodos por los que el individuo puede llegar a una comprensión de su verdadera naturaleza espiritual, su relación con el universo y una ruta hacia la salvación personal y la verdadera libertad espiritual. Cienciología sostiene que el hombre es básicamente bueno y que su salvación depende de sí mismo, de sus semejantes y de su logro de hermandad con el universo. En este aspecto, Cienciología es una filosofía religiosa en el sentido más profundo, ya que se interesa nada menos que en la rehabilitación total del espíritu innato del hombre mismo, sus capacidades, su conocimiento y la certeza de su propia inmortalidad.
Aunque sigue una tradición religiosa al menos tan antigua como la humanidad, lo que Cienciología finalmente representa para el hombre es totalmente nuevo. Sus principios fundamentales son simples y directos. En el centro de la religión yacen sus axiomas que definen con precisión las leyes fundamentales y verdades de la vida, incluso quiénes somos, lo que somos capaces de hacer y, lo más importante, cómo podemos darnos cuenta de nuestras capacidades espirituales innatas. Aquellos que investigan en Cienciología encuentran un inmenso cuerpo de sabiduría aplicable a la totalidad de la vida.
La práctica central de la religión, por la que las verdades de Cienciología se aplican a rehabilitar el espíritu humano, se llama auditación. La auditación es un servicio religioso administrado por un auditor, de la palabra latina audire, alguien que escucha.
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